En el corazón de la revolución tecnológica que redefine constantemente nuestras comunicaciones, figuras como Ana Inês Inácio emergen como pilares de la innovación. Esta científica de la Organización Neerlandesa para la Investigación Científica Aplicada (TNO), con sede en La Haya, dedica su labor a descifrar y moldear el mundo invisible de las ondas de radio. Su enfoque se centra en el diseño de circuitos integrados que prometen sentar las bases para los sistemas de sensores de radiofrecuencia (RF) de próxima generación, componentes cruciales para el avance de las tecnologías de radar y la expansión de las redes inalámbricas futuras. La influencia de Inácio trasciende los laboratorios, abarcando tanto la excelencia técnica como un profundo compromiso con la comunidad ingenieril global, un equilibrio que le ha valido el reconocimiento internacional.
El premio IEEE-Eta Kappa Nu Outstanding Young Professional Award ha honrado a Inácio por su “liderazgo en IEEE Young Professionals, fomentando la innovación y la inclusividad, y sus avances pioneros en sistemas de sensores RF, conectando la excelencia técnica con un compromiso comunitario impactante”. Este galardón subraya una carrera bifurcada en dos direcciones fundamentales: por un lado, el empuje continuo en el diseño de circuitos RF; por otro, la dedicación a fortalecer las redes de ingenieros en todo el mundo. Como ella misma describe, su pasión es tanto “construir circuitos como ayudar a las personas a conectar y crecer juntas”, una filosofía que imprime un alcance significativo a su trabajo más allá de las paredes del laboratorio.
De los telares a las ondas de radio: Una infancia marcada por la curiosidad
El viaje de Ana Inês Inácio hacia la ingeniería tiene raíces humildes en Vales do Rio, una aldea rural en el centro de Portugal, cerca de Covilhã. Esta región, históricamente ligada a la agricultura y la industria textil, vio crecer a una niña influenciada por la figura de su abuelo. Sin ostentar un título formal, este hombre, un reparador de maquinaria industrial y telares, se convirtió en su primer maestro de ingeniería. A través de cursos por correspondencia y su propia iniciativa, aprendió de sistemas eléctricos y compartió sus conocimientos con su nieta, explicándole los principios de la electricidad mientras reparaban electrodomésticos y el cableado de la casa. “Me mostraba por qué algo se rompía y cómo podíamos arreglarlo”, recuerda Inácio, despertando así su innata curiosidad y su afinidad por la resolución de problemas.
Esta curiosidad familiar se extendía a su madre, una costurera que llegó a gestionar un taller, y a su padre, quien tras dejar su empleo en fábrica, se formó en gastronomía y ahora ejerce en una residencia de ancianos. La inclinación por el aprendizaje y la reinvención era un rasgo distintivo. Durante la educación secundaria, Ana se debatió entre las ciencias exactas, como las matemáticas y la física, y las ciencias naturales, como la biología y la geología. Finalmente, el estímulo de sus profesores y el consejo de un tío ingeniero la orientaron hacia la ingeniería electrónica, una disciplina que prometía fusionar su gusto por la lógica con la aplicación práctica.
Investigación puntera en circuitos integrados RF
En 2008, Inácio inició su formación académica en la Universidade de Aveiro, Portugal, cursando un máster integrado en Ingeniería Eléctrica y de Telecomunicaciones. Una experiencia clave marcó un punto de inflexión en su trayectoria: una estancia de estudios de seis meses en la Universidad Tecnológica de Eindhoven (TU/e) en los Países Bajos, como parte de un programa de intercambio europeo. Animada por uno de sus profesores, decidió prolongar su estancia para completar el último año de máster en los Países Bajos. Durante este periodo, se especializó en técnicas de linealización de amplificadores de potencia de RF para Thales, una compañía líder en electrónica para defensa y seguridad. Tras obtener su máster en 2013, se unió al grupo de diseño de circuitos integrados en la Universidad de Twente, participando en una investigación nacional centrada en la linealización de sistemas front-end de RF.
Esta inmersión en la investigación colaborativa internacional consolidó su deseo de desarrollar una carrera profesional en el extranjero. Desde 2018, Ana Inês Inácio forma parte de TNO, donde ha ascendido de junior scientist a su rol actual. Allí, su trabajo se centra en el diseño de sistemas front-end de RF integrados, los componentes esenciales que permiten la transmisión y recepción de señales inalámbricas. Estos circuitos son la piedra angular de las comunicaciones modernas, habilitando desde redes de sensores hasta enlaces satelitales y las emergentes tecnologías 6G, un campo donde la robótica y la automatización juegan un papel cada vez más importante.
El principal desafío que aborda su investigación es maximizar el rendimiento de los chips, logrando una mayor capacidad de transmisión de datos y velocidades superiores en dispositivos cada vez más compactos y eficientes. A diferencia de los entornos comerciales, donde se suelen reutilizar diseños probados, los proyectos de investigación como los de Inácio parten de cero, adaptando cada cadena de transmisión-recepción a requisitos específicos. Su labor se enfoca en optimizar características críticas del circuito, como la linealidad, para asegurar que las señales no se distorsionen al salir de la antena, y en la reducción de ruido, permitiendo optimizar bloques de diseño para un funcionamiento más fiable y con menor consumo energético. Esta eficiencia es vital para el despliegue de vastas redes de sensores, como las que impulsan el Internet de las Cosas (IoT). La inteligencia artificial (IA) comienza a integrarse, no solo para acelerar el diseño, sino fundamentalmente para crear soluciones más avanzadas y eficientes, un concepto que resuena con la necesidad de que la robótica sea cada vez más inteligente.
Liderazgo Comunitario y el Impacto de IEEE
Paralelamente a su exitosa carrera científica, Ana Inês Inácio ha desarrollado una vocación paralela a través de su activa participación en el IEEE. Su conexión con la organización comenzó en 2009 como estudiante en la rama de la Universidade de Aveiro. Lo que inició como una exploración se transformó gradualmente en una trayectoria de liderazgo sostenido. Ascendió a través de diversas posiciones dentro de la Región 8 del IEEE, que abarca Europa, África y Oriente Medio, una de las áreas geográficas con mayor diversidad cultural de la organización. Desempeñó roles como vicepresidenta de la rama estudiantil y representante estudiantil regional, conectando con más de 22.000 miembros. Posteriormente, asumió la presidencia del Grupo de Jóvenes Profesionales para la Sección Benelux del IEEE (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo).
Actualmente, ejerce como presidenta saliente del Comité de Jóvenes Profesionales de la Región 8 y como vicepresidenta y representante de Actividades Geográficas y de Miembros en el Comité de Jóvenes Profesionales del IEEE, representando a cerca de 135.000 miembros. Además, su compromiso se extiende a la Sociedad de Teoría y Tecnología de Microondas del IEEE (MTT-S), donde ejerce como enlace de Jóvenes Profesionales. Su implicación en el IEEE ha sido fundamental para potenciar su confianza profesional. “El IEEE no me dio ascensos directamente en mi trabajo diario, pero me proporcionó habilidades de liderazgo, oportunidades de networking y la capacidad de trabajar con personas de todas partes”, afirma.
Estas experiencias adquiridas a través de la organización han enriquecido sus colaboraciones actuales en TNO, donde el trabajo en equipo internacional es una constante. El premio IEEE-HKN Outstanding Young Professional Award es, en esencia, un reconocimiento a esa dualidad de su carrera: la excelencia técnica en el diseño de circuitos avanzados y el impacto tangible en la comunidad ingenieril. Al mirar atrás, Inácio identifica un hilo conductor que une su curiosidad infantil, su trayectoria profesional internacional y su liderazgo en el IEEE: la ingeniería, en su máxima expresión, es tanto una disciplina de tecnología como de personas.












