Un paso más cerca de la simbiosis humano-máquina

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Durante miles de años, hemos estado superando los límites, observando cómo la última frontera de nuestras habilidades avanzaba más y más. Pero a pesar de lo sabios que somos hoy, todavía nos quedamos mirando hacia las estrellas, curiosos sobre lo que nos depara el futuro. Y aunque nuestros cuerpos pueden estar atados a la tierra, nuestras mentes han utilizado estas limitaciones como fuente de inspiración para algunos de los mayores descubrimientos de la historia humana.

El mundo distópico de William Gibson neuromante y el nacimiento del género cyberpunk creó visiones de una realidad donde las personas podían conectarse con máquinas, adquiriendo habilidades sin precedentes. Con sus cerebros conectados a sus autos, eran mejores conductores, y cuando sus mentes ingresaron al ciberespacio, se convirtieron en mejores piratas informáticos. ¿Cuánto de esa ficción es posible hoy?

El problema de la conexión

Usar nuestras palmas para comunicarnos con el software es un proceso extremadamente ineficiente que no facilita la transferencia óptima de datos. Debido a que solo hay cierta cantidad de información que podemos transmitir a una máquina con nuestras manos, esto se conoce con frecuencia como un modo de comunicación de bajo ancho de banda. Por otro lado, el cerebro humano está en el centro de la cognición y, por lo tanto, es el lugar perfecto para construir un vínculo más efectivo entre humanos y máquinas.

Muchas de nuestras acciones están limitadas por la velocidad a la que nuestros cuerpos pueden realizarlas. La idea detrás de Neuralink es superar estas limitaciones con una interfaz cerebro-máquina, liberando la mente de las limitaciones del cuerpo y viendo cómo nos convertimos en versiones más efectivas y eficientes de nosotros mismos.

Considere la siguiente analogía; cuando necesitamos detener nuestro automóvil abruptamente, el cerebro tarda un buen segundo en comunicarse con los músculos y luego pisar el freno. Cuando conducimos a 80 kilómetros por hora, cada segundo equivale a 20 metros de la distancia recorrida, lo que puede marcar la diferencia en situaciones difíciles. Neuralink busca eliminar ese segundo adicional al permitir que nuestras mentes interactúen directamente con la propia IA. En este caso, la interfaz no solo provocaría un cambio hacia el paradigma de la seguridad vial, sino que se revolucionaría por completo la noción de sistemas de conducción autónoma. Y esto es sólo el principio.

Un salto neurológico

A criterio de Elon Musk, y con el posterior respaldo de inversores privados, Neuralink comenzó como un proyecto para ayudar a pacientes con problemas neurológicos. Dirigido particularmente a aquellos que sufren de tetraplejía debido a una lesión de la médula espinal C1-C4, Neuralink permitiría a las personas controlar dispositivos inteligentes con sus mentes. La enfermedad de Parkinson, la depresión, la epilepsia y el Alzheimer también están en la lista de afecciones que podrían tratarse y posiblemente curarse. Además, actualmente se están desarrollando soluciones para mejorar el proceso cognitivo, lo que podría mejorar exponencialmente nuestra función cerebral.

Para poner las cosas en perspectiva, imagina a los desarrolladores web que no están restringidos por la entrada de código, sino que están directamente conectados a la computadora. Imagina cómo cambiaría la comunicación, no solo entre nosotros y una máquina, sino también entre nosotros. Una conexión inalámbrica entre la mente de un individuo y un sistema externo, cuando esté completamente desarrollada, tendrá efectos que cambiarán la vida en nuestras funciones cotidianas. Funcionará en ambos sentidos, naturalmente, no solo enviando nuestras señales neuronales al mundo exterior, sino también recibiendo información de sensores externos. ¿Por qué molestarse en aprender un nuevo idioma cuando puedes descargarlo directamente a tu cerebro?

Cosechando las recompensas

Poder usar automóviles o computadoras de la forma en que usamos nuestras manos ahora, como parte de nuestro cuerpo, es algo que Neuralink afirma que está al alcance de la mano. Tanto es así, que la compañía ya había anunciado pruebas exitosas realizadas en ratones, y expresó su voluntad de pasar a la siguiente fase de experimentos en sujetos humanos. Sin embargo, un tema que deberá abordarse antes de que esta tecnología llegue al mercado global es el factor de seguridad. Hackear una interfaz mente-máquina tendría consecuencias mucho más terribles que violar el firewall de una computadora.

Hasta ahora, Neuralink no ha podido obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Bebidas de EE. UU. para comenzar las pruebas en humanos. Una vez que se logre el objetivo antes mencionado, el proyecto deberá repetir el mismo proceso de aprobación dentro de los países de la UE y otras regiones donde Neuralink estaría disponible.

El aspecto más controvertido de Neuralink es quizás su estrecha relación con la inteligencia artificial. Fue el propio Elon quien advirtió sobre la amenaza potencial que la IA podría representar para la humanidad. Dicho esto, no cree que sea probable que ocurra un escenario de las películas de Terminator, pero teme que todos podamos convertirnos en “gatos domésticos” para la inteligencia artificial debido a la disparidad en nuestras funciones cognitivas. Para mantenerse al día con los futuros avances en IA, los cerebros humanos podrían actualizarse con algún tipo de inteligencia adicional. En tales condiciones, la simbiosis lograda a través de la interfaz cerebro-máquina sería un “encaje neuronal”, una correa para el cerebro digital o cuántico.

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